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Albuminuria, ¿sinónimo de enfermedad renal?

La albúmina es la proteína más abundante del plasma sanguíneo, es decir, de la porción líquida de la sangre donde están inmersos los glóbulos blancos y los rojos, así como las plaquetas. Se produce en el hígado y cumple diversas funciones, como controlar la salida y la entrada de líquidos a los capilares, nutrir tejidos y transportar distintas sustancias por todo el organismo (hormonas, vitaminas, fármacos, enzimas e iones como el calcio).

Por: Karina Galarza Vásquez

Si dicha proteína escapa de la sangre y se vierte a la orina, ello nos está indicando la presencia de lesiones en las estructuras más delicadas del riñón. “Cuando la presencia de albúmina en orina es superior a 150 miligramos podemos hablar de enfermedad renal, sobre todo en pacientes con diabetes”, refiere el doctor Víctor Argueta Villamar, adscrito al Servicio de Nefrología del Hospital General de México de la Secretaría de Salud, con sede en la capital del país.

Proceso destructivo
Diversas enfermedades y eventos pueden generar albuminuria; de acuerdo con el entrevistado, se trata de entidades que generan inflamación en las unidades funcionales de los riñones, llamadas glomérulos. “En ciertos casos, llega a tratarse de una condición temporal y reversible, como en el primer trimestre del embarazo normal. O bien, ser progresiva y destruir los glomérulos lo que, en consecuencia, deriva en insuficiencia renal crónica”.

¿Cómo es el proceso de albuminuria?

El nefrólogo explica que cuando el daño no tiene como causa la diabetes, puede estar asociado algún proceso infeccioso o por algunos medicamentos. Las sustancias tóxicas secretadas por microorganismos, o bien el fármaco ingerido, circulan por la sangre; de ahí, llegan a la parte más íntima de los riñones (glomérulo). En esta zona, por activación de las defensas del organismo, puede establecerse una “lucha” entre glomérulos y los elementos que le son desagradables.

La “batalla” se desarrolla en la membrana glomerular, que normalmente no permite el escape de albúmina. Sin embargo, cuando esta “pelea” deja rastros o lesiones en glomérulos, permite que la proteína escape y se vierta a la orina.

“Doy un ejemplo, todas las mañanas se prepara un jugo de naranja, el cual pasa por una coladera que retiene huesos y desechos de la fruta; luego vierte el líquido limpio en un vaso. Pero si la coladera, que sería equivalente al glomérulo, está rota o agrietada permitirá el paso de gajos y huesos”, detalla el doctor Argueta Villamar, quien también es catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

El deterioro que caracteriza la enfermedad renal de los pacientes con diabetes tiene lugar alrededor del glomérulo o unidad de filtración de la sangre del riñón. En la etapa temprana de la enfermedad la eficiencia en el filtrado disminuye, lo que ocasiona que las proteínas sanguíneas se pierdan a través de la orina. Más adelante, los riñones pierden la posibilidad de remover los desechos de la sangre.

Manifestaciones clínicas
Al presentarse pérdida de albúmina en forma importante, el paciente experimenta retención de líquidos, pues hay que considerar que esa proteína en condiciones normales permite que el agua salga de los capilares, lave el exterior y regrese limpia, trasladando los productos de desecho del trabajo celular. A este proceso se le llama presión oncótica o de proteínas.

“La pérdida excesiva de proteínas circulantes ocasionan que la presión oncótica se pierda, por lo que el agua se queda fuera de los capilares y ello se manifiesta clínicamente como edema. El afectado lo refiere como hinchazón en cara, ojos y piernas. Cabe aclarar que, en ocasiones, cuando el problema apenas empieza sólo es posible detectarlo mediante examen general de orina, ya sea rutinario o para otro fin”, expresa el doctor Argueta Villamar.

Es importante destacar que cuando la cantidad de albúmina en la orina es de 150 miligramos se considera mínima y no tan grave si el paciente no padece diabetes. Sin embargo, cuando tiene esta enfermedad, el dato es de importancia.

“En las etapas iniciales y si la cantidad de albúmina se encuentra entre 150 y 200 miligramos, el paciente no presenta edema o hinchazón. Este síntoma suele aparecer cuando se eliminan arriba de 3 gramos diarios de la proteína, lo que nos permite reconocer la existencia de daño renal”, agrega el especialista.

En estos casos, se requiere examen de orina recolectada en 24 horas para determinar la cantidad exacta de albúmina; asimismo, se solicitan análisis de sangre (biometría hemática y química sanguínea). Una vez detectado el proceso inflamatorio de los riñones, se debe estudiar minuciosamente al paciente para conocer la causa de la alteración, lo que se logra mediante estudios radiológicos y biopsia renal (se toma pequeña muestra del tejido de los riñones).

¿Cómo se trata?
El manejo que se le da al paciente se establece con base en lo que el patólogo revele en la biopsia. “Se sabe que hay una lesión glomerular y los estudios nos indican cuál es la lesión que está ocasionando la albuminuria. Al contar con esta información podemos decidir el manejo terapéutico para mejorar el futuro del paciente, pues de lo contrario, la lesión dejará daño permanente en los riñones, lo cual derivará en insuficiencia renal incurable”, advierte el Dr. Argueta Villamar.

En este contexto es muy importante tener presente que cuando el paciente es diagnosticado y tratado a tiempo, la lesión glomerular puede revertirse. De esta manera, debe enfatizarse que al encontrar albúmina en una muestra de orina puede tener detrás gran cantidad de problemas.

Ante tal situación es fundamental dar seguimiento y encontrar la causa porque es muy posible que los médicos estén perfectamente a tiempo de detener la enfermedad. “En más de 50% de los casos puede revertirse la lesión renal y en buenas estadísticas estaríamos hablando hasta de 70%. Por tal razón tenemos que incidir en la población en general, los médicos, las enfermeras y los pacientes que a la albuminuria no debe restársele importancia”, acota el nefrólogo.

Si el paciente no es tratado a tiempo, la enfermedad evoluciona hasta destruir los riñones en su totalidad. En forma progresiva, estos órganos van perdiendo su capacidad de limpiar la sangre, excretar desechos, concentrar la orina y conservar los electrolitos, y en el momento en que la cantidad de toxinas acumuladas en la sangre son incompatibles con la vida, se requiere aplicar los procedimientos terapéuticos substitutivos de la función renal, como la diálisis.

Este procedimiento es de dos tipos:
Peritoneal. Se usa el peritoneo (recubre la cavidad abdominal) como membrana para intercambiar y eliminar las toxinas.

Hemodiálisis. Se utiliza un riñón artificial que extrae la sangre del enfermo, la limpia y regresa.

“Quiero aclarar que los pacientes bien cuidados y atendidos por medio de diálisis tienen sobrevidas por arriba de los 15 años”, indica el entrevistado.

El tercer procedimiento para el paciente que ha perdido la función de sus riñones es el trasplante renal, mediante el cual es posible que el enfermo viva tranquilamente por arriba de los 10 años. No obstante, sólo bajo porcentaje (10%) de quienes están en tratamiento de diálisis tienen posibilidades de trasplante, cantidad muy pobre en relación con el número de afectados.

Vía: Salud y Medicinas

Publicado en Complicaciones

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