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Vive con diabetes

Ten cuidado con la enfermedad renal crónica

La enfermedad renal crónica es un problema de salud a nivel mundial por su elevada morbimortalidad y alto costo. La falta de diagnóstico temprano produce consecuencias, ya que la pérdida progresiva del funcionamiento de los riñones ocasiona múltiples dificultades, que devienen en un pronóstico mortal.

Este padecimiento tiene cinco estadios. El cuarto se define como la etapa previa a la necesidad de emplear tratamientos de reemplazo renal, como son los procedimientos de diálisis. Además, se caracteriza por el deterioro progresivo de la capacidad funcional de los riñones para limpiar la sangre de impurezas, hasta prácticamente el 80 por ciento.

Lo anterior requiere, no solamente del conocimiento de las causas que generan la enfermedad renal crónica, sino de un esquema de tratamiento que permita mantener al paciente en condiciones satisfactorias. Esto implica retrasar la posibilidad de que llegue a la insuficiencia renal crónica terminal (estadio cinco), mediante tratamiento médico y una dieta muy específica.

Etapas de tratamiento
El primer paso a seguir es determinar si se trata de enfermedad renal primaria o secundaria a una enfermedad que dañe la función renal. Las causas más frecuentes son la diabetes y la hipertensión arterial, lo que nos obliga a controlar estos padecimientos en forma muy cuidadosa.

Posteriormente, tenemos que valorar las condiciones en las que se encuentra el paciente para impedir que exista un daño mayor. Para ello, es necesario conocer los resultados de laboratorio que debemos realizar en forma periódica.

Es necesario tener presente que cada fase del deterioro funcional renal reviste una característica de tratamiento:
Etapa 1. Lo más importante es controlar las causas que van a degenerar la función de los riñones, siendo las principales la hipertensión y la diabetes, entre muchas otras. Cada una debe ser detectada y manejada para impedir que el deterioro sea mayor.

Etapa 2. Debemos determinar si existen infecciones asociadas o algunas otras enfermedades, o bien, que consuma sustancias tóxicas o medicamentos indicados por médicos o familiares que desconocen el daño que puedan ocasionar a los riñones. A esta última variante se le conoce como causas iatrogénicas.

Etapa 3. Los riñones ya han perdido la capacidad de eliminar una enorme cantidad de toxinas, por lo que es fundamental revisar lo que el paciente come. Se le diseña un régimen alimenticio personalizado, acorde a su condición renal, edad, peso y estatura.

Etapa 4. En esta fase se presenta un mayor deterioro en el metabolismo del calcio y del fósforo, el paciente comienza a retener agua a causa de la pérdida de proteínas y la desnutrición, así como productos de desecho y grasas que favorecen la hipertensión arterial, se observa anemia secundaria a la enfermedad renal. Por ello, se maneja otra serie de medicamentos que corrigen las complicaciones que se van presentando y una dieta aún más estricta; a la par de esto, es preciso determinar si hay o no infecciones.

Estas son las cuatro etapas previas al tratamiento de reemplazo renal, los medicamentos, en sí, son múltiples. Tienen que manejarse antihipertensivos; si es diabético insulina (no se usan medicamentos hipoglucemiantes); complementos alimenticios (como hierro, calcio, ácido fólico y complejo B); y medicamentos que modifiquen el metabolismo del calcio y el fósforo, así como la eritropoyetina que favorece la producción de eritrocitos.

Desde luego, es probable que sobre la marcha se agreguen otros fármacos, lo que depende de la respuesta que tenga el enfermo. Aunque los afectados tienen una condición común, son tratados en forma personalizada, no es viable dar una receta general para todos.

Estamos ante enfermos de alto riesgo y, por lo tanto, el médico tiene una alta responsabilidad para el manejo de problemas. No se puede considerar que las condiciones de un paciente de esta naturaleza puedan ser manejadas sin tener un conocimiento adecuado. Y esto mismo hace que el médico incida en la conducta del enfermo para que acepte el esquema de tratamiento que se le está dando.

Si en el estadio tres y cuatro, pero principalmente en este último, manejamos cuidadosamente la dieta y los medicamentos, es posible retrasar varios años la llegada de la insuficiencia renal crónica terminal (con necesidad de reemplazo renal).

A tomar en cuenta
Algunas personas están en mayor riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica, y en ellas debe aplicarse el mayor esfuerzo de detección precoz de esta condición. Un énfasis particular debe darse a las personas con diabetes, hipertensión, edad mayor de 60 años e historia familiar de padecimiento renal. Estas condiciones tienen alta prevalencia y son investigadas en el nivel de atención primaria.

Además, un gran número de pacientes con la enfermedad son referidos tardíamente al nefrólogo, lo cual se asocia con un incremento de la morbilidad y mortalidad. La necesidad de que la mayor parte de los médicos que ven por primera vez este tipo de problemas (en especial los generales, los internistas y de cualquier otra especialidad), es que conozcan las enfermedades que afectan a los riñones, pues cuando estos órganos pierden su capacidad funcional, todo el organismo se deteriora.

Y segundo, que si no tienen la capacidad de atender a un paciente con un padecimiento renal, tengan la confianza de canalizarlo con el especialista en Nefrología.

Tenemos que trabajar en equipo, ser honestos. No tenemos por qué involucrarnos en la responsabilidad de una patología que no dominamos, ofrezcámosles a nuestros enfermos la mejor experiencia médica.

Dr. Víctor Argueta Villamar
Egresado de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, especializado en Nefrología en el Hospital General de México de la Secretaría de Salud (donde también labora) y catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y de la Universidad Anáhuac.

Publicado en Complicaciones

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