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Mitos más comunes sobre la diabetes

Un mito es el conjunto de creencias e imágenes idealizadas o distorsionadas sobre personajes o fenómenos que están presentes en diversos elementos de nuestra vida diaria, incluso en la diabetes. Reconocer que estas falsas creencias existen es el primer paso para acabar con los efectos negativos que ocasionan.

Los mitos van ligados al desconocimiento o a poseer información parcial o atrasada sobre un tema, por lo que acercarnos a fuentes confiables es necesario cuando hablamos de salud. El avance de la ciencia y los conocimientos científicos han aclarado muchas falsas ideas en diferentes áreas incluyendo diabetes.

Muchas de las falsas creencias o mitos sobre la enfermedad tienen su origen en conceptos que datan de la década de 1920. A su vez, la velocidad que se tiene hoy para difundir información a través de los medios de comunicación hace difícil diferenciar lo verdadero de lo falso o lo seguro del lucro económico personal.

Debido a la falta de conocimientos, desesperación e incertidumbre que puede ocasionar una enfermedad incurable, como lo es hasta ahora la diabetes, mucha gente es impulsada a acudir a opciones de tratamiento o supuesta curación carente de bases científicas y son fácilmente embaucadas por el mundo mágico que los mitos en diabetes fomentan. Esta situación no es privativa de México, el uso de recursos similares es una práctica que se repite en el mundo entero.

Mito 1. La diabetes se cura
Falso. La diabetes es una enfermedad crónica que se controla y desafortunadamente hasta hoy día no se puede curar. Se presenta debido a que existe una falla en la insulina, ya sea una merma en su producción o resistencia periférica a la acción de ésta, lo que no permite su trabajo adecuado. La buena noticia es que con la información necesaria y un tratamiento adecuado puedes mantenerte sano y prevenir complicaciones propias de la enfermedad. Es importante llevar una alimentación saludable, hacer ejercicio, medir constantemente tus niveles de glucosa, seguir la prescripción médica de insulina y medicamentos y en especial, aceptar y adaptarte al padecimiento.

Mito 2. La diabetes es contagiosa
Falso. Entre los diferentes tipos de diabetes destaca la tipo 1 y la tipo 2. Esta última es la forma más común en las personas adultas aunque puede presentarse a menor edad y obedece a diversos elementos llamados factores de riesgo que predisponen a desarrollar este padecimiento. Muchos de estos factores se repiten en familiares y personas cercanas, eso hace que la enfermedad se repita con mucha frecuencia en tu entorno, pero de ninguna manera se trata de un contagio.

Mito 3. Los niños con diabetes no crecen
Falso. Los niños que toman con responsabilidad el cuidado de su diabetes, siguen todas las indicaciones médicas y conocen su padecimiento tienen un crecimiento normal. En realidad los infantes y adolescentes con diabetes pueden no alcanzar una estatura deseable cuando su tratamiento con insulina es inadecuado.

La insulina es una hormona determinante en el desarrollo y crecimiento de los niños con o sin diabetes, pues además de controlar el metabolismo de los hidratos de carbono, también tiene que ver con la síntesis de proteínas que son los “ladrillos” de nuestro cuerpo en la etapa del crecimiento. Si un niño o adolescente no cuenta con insulina suficiente entonces carecerá de “ladrillos” suficientes para que su “edificio” alcance la altura deseada.

Mito 4. Un enojo, susto o impresión provocan diabetes
Falso. La diabetes es una enfermedad causada por fallas en el metabolismo o la forma en la que el cuerpo utiliza y aprovecha los alimentos. La diabetes también es un padecimiento gradual que presenta diferentes etapas antes de manifestarse. Quizá al principio no tengas ningún síntoma, pero ya existe una falla o descompensación en tu organismo.

Cuando enfrentas un estado de alarma o estrés o si tienes una emoción muy fuerte (enojo, susto, impresión) tu cuerpo produce hormonas como la adrenalina que actúan en contra de la insulina y eso hace que los niveles de glucosa se disparen. Entonces no fue el enojo ni el estrés, lo que pasó es que los niveles de glucosa ya empezaban a subir y esa gran emoción detonó la enfermedad.

Mito 5. Los licuados de nopal, verduras u otras hierbas reducen la glucosa por alguna sustancia “mágica” que contienen
Sí tienen un efecto positivo, pero de ninguna manera se puede considerar que curen, alivien o controlen la diabetes. El nopal se consume en México desde la época prehispánica y existen muchos mitos sobre su poder curativo en diabetes. Igual que otras verduras o hierbas, como acelgas, alfalfa, apio, espinacas, hojas de chaya, hojas de chicozapote o pepino, el nopal contiene fibra y agua en grandes cantidades. La fibra hace más lenta la absorción de glucosa y ofrece una sensación de saciedad que te lleva a comer menos. También hay que tener en cuenta que este tipo de licuados aportan pocas calorías.

Mito 6. Las dietas a base de jugos de toronja, limón y piña queman grasa y curan la diabetes
Falso. Cuando una persona que come en exceso decide hacer una de estas dietas a base de jugos disminuye de golpe su consumo de alimentos. Obviamente la glucosa en su sangre también terminará por disminuir y empezará a quemar grasa de su cuerpo. Pero ¡ojo!, no se debe a que las frutas en sí quemen grasa y curen la diabetes, sino por haber reducido el consumo calórico y tener al cuerpo casi en condiciones de ayuno, por lo que tiene que empezar a usar las reservas de energía (la grasa). Sin embargo, no es recomendable.

Los riesgos de este tipo de dietas son varios: tu glucosa puede bajar en exceso provocando una hipoglucemia (baja brusca de glucosa en sangre) que, de no atenderse a tiempo y de manera adecuada, puede llevarte al desmayo o incluso al coma. Por el hecho de restringir tu alimentación a estos jugos, privas a tu organismo de nutrientes indispensables para su buen funcionamiento. Finalmente, cuando reinicies tu alimentación habitual, el peso volverá a subir al igual que tus niveles de glucosa, dejando en ti un sentimiento de frustración y probable descompensación física.

Mito 7. Los productos dietéticos, light o aptos para personas con diabetes controlan el peso, la glucosa y pueden consumirse indiscriminadamente
Falso. Aunque se trata de productos ligeros, reducidos en grasa o sin azúcar pueden tener calorías que deben tomarse en cuenta en nuestra ingesta diaria. Recuerda que todo lo que comas y no gastes en tus actividades diarias terminará por acumularse en tu cuerpo. Así es que de nada sirve que comas una gran cantidad de galletas o de pan “light” si en lugar de restar estás sumando calorías a tu alimentación.

Además, algunos de estos productos contienen cafeína que puede afectar el sistema nervioso, o diuréticos que incrementan la eliminación de agua en la orina y con ella se van importantes cantidades de electrolitos como el potasio. Aprender a elegir porciones adecuadas es el mejor recurso para mantener óptimos tu peso y tu nivel de glucosa en sangre.

Mito 8. Los pacientes con diabetes deben consumir dietas de bajo contenido en hidratos de carbono
Falso. La alimentación de todas las personas con o sin diabetes debe ser variada sin caer en excesos o deficiencias. Cuando se trata de diabetes debes cuidar el consumo de azúcares (refrescos o pan de dulce) y de grasas saturadas (mantequillas, mantecas, etc.).

Te recordamos que los hidratos de carbono (HC) o azúcares son tu principal fuente de energía, entonces no puedes dejar a tu organismo sin ellos, pero tampoco debes comerlos de manera indiscriminada. Ahora bien, las dietas de bajo contenido en HC pueden traerte problemas digestivos, aumentar tu nivel de colesterol o triglicéridos y, en situaciones más graves, provocar una severa descompensación o la muerte.

Mito 9. La insulina provoca ceguera, amputaciones, daño en riñón y diversas complicaciones
Falso. Esto es tristemente una creencia muy común. La aparición de complicaciones a largo plazo coinciden muchas veces con la prescripción médica de insulina. Esto no obedece a la aplicación de insulina, sino a que se ha mantenido un descontrol prolongado de los niveles de glucosa que ha ido afectando diversos órganos de nuestro cuerpo.

En primera instancia, la insulina es una hormona que produce el páncreas de manera natural y cuando nuestro cuerpo no la produce en cantidad o calidad suficiente pues debemos inyectarla. Hay muchas personas que no están invidentes ni amputadas y gracias a su buen control han evitado o retrasado estas complicaciones.

Fuente: Dra. Victoria Rajme Haje*
*Médica Cirujana y Educadora en Diabetes certificada.
Miembro del Consejo Nacional de Certificación de Educadores en Diabetes

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Publicado en Viviendo con diabetes

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