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¿Qué tanto conoces tus riñones?

Cerca del 10 por ciento de la población mundial padece de enfermedad renal crónica (ERC). Muchos afectados aún no saben que sufren esta patología, que en su peor estado requiere terapia de la función renal (diálisis) o de un trasplante. Al respecto, el nefrólogo Mauricio Sanabria, gerente científico de Renal Therapy Services (RTS), en Colombia, responde las dudas más comunes sobre los riñones para que conozcas por qué es tan importante cuidarlos.

¿Cuál es la función del riñón?
Los riñones tienen forma de frijol y cada día procesan cerca de 190 litros de sangre para eliminar alrededor de dos litros de desechos del cuerpo. Precisamente, estos órganos son los encargados de mantener el balance y el control del volumen de los líquidos en el organismo, y son clave en la eliminación de sustancias de desecho del metabolismo a través de la orina. Adicionalmente, “ayudan a la maduración de los glóbulos rojos, tienen funciones hormonales y son importantes en el control de la presión arterial”, añade Sanabria.

¿Qué pasa cuando no funciona bien?
“Cuando empiezan a tener un deterioro de su función se alteran en el organismo procesos de eliminación de sustancias”, dice Sanabria. De esa manera, cuando no se procesan bien los componentes se pueden presentar situaciones como edemas, que es el aumento en la cantidad de fluidos corporales, lo que hace que las personas se hinchen.

También, “se pueden presentar trastornos de la presión arterial y empiezan a acumularse en el organismo algunos productos del metabolismo que habitualmente se eliminan”, explica el nefrólogo. Algunos de estos compuestos son el sodio, el fósforo y el potasio. Estas alteraciones también pueden producir anemia, que al final cuando se acumulan terminan provocando la enfermedad renal crónica.

¿Cómo nos damos cuenta cuando algo no marcha bien con el riñón?
Hay algunos síntomas que pueden alertar de problemas en el órgano, pero las enfermedades del riñón son reconocidas por actuar de manera silenciosa, de modo que cuando avisan muchas veces ya se ha afectado el funcionamiento renal. Sin embargo, explica el nefrólogo, “las personas pueden advertir algunas señales, por ejemplo, empiezan a drenar menos líquidos, que la orina cambia y empieza a salir con sangre o con gotas de grasa”.

Otra señal importante es la aparición de la hipertensión arterial. Cuando el cuadro clínico está más avanzado, se pueden presentar edemas, anemia y otros síntomas más avanzados que dan razón del estado de intoxicación en el que se encuentra el organismo por la no eliminación de las sustancias de desecho.

¿Algunas enfermedades pueden deteriorar la función renal?
Como sucede en otros órganos, los malos hábitos de vida pueden ocasionar daños o promover la aparición de patologías que afectan la función de los riñones. Las más frecuentes son la diabetes y la hipertensión arterial, asociadas a la obesidad y que no están bajo control.

Otros padecimientos que pueden incidir en el mal funcionamiento de los órganos son “las afecciones inflamatorias en los mismos, las infecciones urinarias, la enfermedad renal poliquística, algunos trastornos de la próstata y el cáncer, entre otros”, explica Sanabria.

Cuando se logra detectar el deterioro del riñón ¿cuál es el paso a seguir?
Para que esto suceda, es necesario conocer muy bien el propio organismo y si hay algo que no funciona bien consultar con el médico de inmediato, pues este puede intervenir en algunos factores evitar la progresión de la falla. Por ejemplo, si se presenta diabetes, debe hacerse un control estricto de la glucosa; si el caso es de hipertensión arterial, hay que realizar un control minucioso de la tensión arterial.

“Se puede hacer una intervención clínica desde el punto de vista nutricional o existen algunos fármacos que disminuyen la velocidad de la progresión de la enfermedad renal crónica tratando de evitar que la persona llegue a un deterioro tan avanzado que requiera diálisis o trasplante”, dice el especialista.

Cuando el riñón está enfermo, ¿cuál es el tratamiento que se sigue?
En el momento en que los pacientes presentan un deterioro avanzado, que se puede traducir en que el riñón está funcionando con menos del 10 por ciento de su capacidad, se debe llevar a cabo una terapia de reemplazo de la función renal. Para ello, existen la diálisis que es un “procedimiento a través del cual la sangre del paciente es filtrada o lavada de las sustancias que no pueden ser eliminadas por el riñón”, explica Sanabria.

De esta, existen dos modalidades: la hemodiálisis, que se realiza en centros especializados, tres veces a la semana, durante cuatro o más horas; y, la diálisis peritoneal, que se puede hacer en casa. La otra opción de reemplazo de la función renal es el trasplante, para que el paciente continúe con las funciones de su órgano. Esta implantación puede ser de un donante vivo o uno cadavérico.

¿Cómo evitar el daño renal?
Las enfermedades del riñón aparecen por los malos hábitos de vida, así que lo principal es mejorar la dieta y consumir de seis a ocho vasos diarios de agua. Por su parte, hay que “tener cuidado con la sal porque podría favorecer procesos como la hipertensión arterial. No exagerar en las proteínas de origen animal, particularmente los alimentos ricos en grasa y procesados”, dice Sanabria y hace hincapié en cuidarse del sobrepeso y la obesidad, que son factores que se han visto asociados a la ERC, ya que pueden producir diabetes, hipertensión, hiperuricemia, que son enfermedades que significan una mayor carga para la función del riñón.

Por otro lado, las personas mayores de 40 años “deberían hacerse un chequeo médico anual, donde el médico evaluará cómo está la tensión arterial y hará exámenes de orina que pueden dar información valiosa sobre si el paciente tiene algún daño renal”, afirma Sanabria. Finalmente, si el paciente ya tiene diabetes o hipertensión arterial, sin duda tiene que entrar a un protocolo de control más estricto de estas condiciones para evitar la progresión de la enfermedad.

¿Quiénes están en mayor riesgo de sufrir de los riñones?
Sumado a las causas como padecer diabetes, hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares, las personas con antecedentes familiares deben ser más cuidadosos con sus riñones. Por otro lado, las quienes hayan presentado bajo peso al nacer también pueden sufrir de algún deterioro de la función renal. “Otras causas puede ser la presencia de enfermedades que se conoce que causan daños en los riñones. Por ejemplo, cuando hay cáncer y se da quimioterapia”, indica Sanabria.

¿Es cierto que la automedicación daña los riñones?
Sí. “Particularmente de antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno, que se consiguen libremente en las farmacias y las personas los consumen para cualquier dolor, pueden poner el riesgo de presentar nefrotoxicidad”, asegura Sanabria. Asimismo puede ocurrir con antibióticos o algunos líquidos para obtener imágenes diagnósticas como radiografías o tomografías.

Fuente: Semana

Publicado en Viviendo con diabetes

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