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Tratamiento con insulina ¡Aprende las reglas básicas!

La insulina es una hormona que naturalmente produce el páncreas y cuya acción principal, entre muchas otras, es permitir el paso de la glucosa que viaja en la sangre hacia el interior de las células para que éstas puedan realizar sus funciones.

Cuando se vive con diabetes, el páncreas ha dejado de producir insulina parcial o totalmente (según el tipo y evolución de diabetes) por lo que la glucosa tiende a mantenerse elevada en la sangre. Para contrarrestar esto, existen medicamentos antihiperglucemiantes e hipoglucemiantes o bien la terapia con insulina exógena si la producción de insulina de quien la padece es muy deficiente o nula.

La terapia con insulina es una de las mejores alternativas para el control eficaz de la glucosa en sangre y la prevención de complicaciones crónicas relacionadas con la diabetes. Existe aún en la actualidad una tendencia a su utilización hasta etapas tardías del padecimiento, sin embargo el tratamiento con insulina es darle al cuerpo precisamente lo que ya no produce o produce deficientemente y, por lo tanto, es un aliado para el paciente con diabetes. Si te recetaron insulina, ¡No te asustes!, ésta terapia te ayudará a mantener tu glucosa estable y a vivir saludablemente con diabetes.

Un poco de historia…
La insulina exógena fue suministrada por primera vez a un paciente con diabetes en enero de 1922 por los científicos Frederick Banting y Charles Best. En un inicio la insulina que se utilizaba para inyección en humanos era obtenida a partir de células pancreáticas de cerdos y vacas, sin embargo al tener diferencias con la insulina humana provocaban reacciones alérgicas adversas para quien le era administrada.

Actualmente la insulina humana se realiza a partir de una tecnología llamada DNA Recombinante, en la que a partir del gen humano de la insulina ciertas bacterias y levaduras son capaces de producir insulina humana que posteriormente se extrae y purifica para su administración sin causar reacciones adversas.

En la actualidad existen distintos tipos de insulina con diferentes mecanismos de acción y métodos de suministro que hacen posible que se pueda suplir artificialmente la función del páncreas de una manera muy parecida a la secreción normal de esta hormona como ocurre en pacientes sin diabetes.

En una persona sin diabetes, el páncreas produce insulina de dos formas, la primera es una producción contante y permanente de insulina en dosis pequeñas que mantiene los niveles de glucosa estables en periodos de ayuno denominada insulina basal y la segunda es la secreción pulsátil de insulina durante los tiempos de comida cuya función es el aprovechamiento de los nutrimentos consumidos, ya sea para el momento inmediato o para la formación de reservas de energía. Debido a que la secreción de insulina varía a lo largo del día, en el mercado existen insulinas que se encargan de realizar cada una de estas funciones.

Para reemplazar a la secreción basal de la insulina, contamos con 4 opciones en el mercado con mecanismos de acción similares.

Insulina Intermedia o NPH (menos parecida a la secreción basal ya que sí tiene un pico de acción que puede causar hipoglucemia). Análogos de acción prolongada: Glargina, Detemir y Degludec.

La secreción pulsátil se puede cubrir de igual forma con distintos tipos de insulina, las opciones en el mercado incluyen:
-Insulina regular o “R”
-Análogos de acción ultrarrápida: Lispro, Aspart y Glulisine.

Existen también insulinas premezcladas que pretenden unir la acción basal con la pulsátil en una misma aplicación, sin embargo, no se recomiendan ampliamente ya que dificultan el control correcto de los niveles de glucosa.

La elección del tipo de insulina a utilizar depende de las necesidades personales, de la accesibilidad económica de cada paciente y de la disponibilidad geográfica. El número de aplicaciones y la dosis debe ser determinado por un médico especialista y se debe promover el uso del modelo intensificado para prevenir complicaciones asociadas a la hiperglucemia.

Presentaciones y dispositivos de aplicación
Existen diferentes presentaciones para cada una de las insulinas que se encuentran en el mercado así como dispositivos de aplicación. Para la aplicación de insulina que se encuentra en vial (frasco de vidrio) se utilizan jeringas de insulina, las cuales son muy delgadas e idealmente de longitud de aguja corta para que pueda llegar al tejido subcutáneo (donde se inyecta la insulina) y no penetre hasta el músculo. Tanto las jeringas de 4mm como las de 13mm existen actualmente en la actualidad, con longitudes intermedias de 5mm, 6mm y 8mm.

Otra opción son las plumas desechables cuya adaptación a la vida cotidiana ha permitido que sean ampliamente utilizadas en personas con acceso económico a ellas. Éstas utilizan agujas pequeñas que se enroscan en la punta para poder hacer la aplicación de insulina.

Existe también para el suministro de insulina un aparato llamado “microinfusora de insulina” o “bomba de insulina”, que es un dispositivo pequeño y portátil que administra insulina de acción rápida las 24 horas del día a través de un catéter y una cánula que se implantan bajo la piel y se programa de acuerdo a las necesidades del paciente.

Cuidados de las insulinas
-Nunca dejarla en la luz directa.
-Mantenerla en un lugar fresco (menor de 30°C) y seco.
-La insulina que se encuentra en uso puede permanecer fuera de refrigeración por un periodo de 15 días (en caso de la insulina NPH) y de 30 días en insulinas de acción rápida y análogos (acción prolongada y ultrarrápida).

Las insulinas que no han sido puncionadas deben mantenerse en refrigeración entre 2 y 8°C para que sean seguras hasta la fecha de caducidad. El lugar ideal es la parte media del refrigerador.

Sitios de inyección
Existen diferentes sitios en el cuerpo donde se puede aplicar la insulina para que la absorción sea uniforme. Es importante que la inyección sea siempre en el tejido graso y nunca hasta el músculo, por lo que ésta inyección es más superficial que el resto de las inyecciones de medicamentos. Cuando se utilizan agujas muy largas (8mm y 13mm) se recomienda inyectar a 45° o hacer un pliegue en la piel con el dedo índice y pulgar en el sitio donde se realizará la aplicación.

Los sitios de inyección se deben rotar diariamente para evitar la formación de tejido fibroso que dificulte la absorción de la insulina, como los siguientes:
-Abdomen
-Parte externa de los brazos
-Parte externa de los muslos
-Parte superior externa de los glúteos

Factores que modifican la absorción de insulina
Profundidad de la inyección. La inyección debe ser subcutánea, en el tejido graso y nunca en la piel o en el músculo. Se debe evitar inyectar en zonas con tejido fibroso por lo que es de gran relevancia la rotación de los sitios de inyección.

Ejercicio físico/ Movimiento. En áreas de mayor movimiento, la absorción es más rápida. Si vas a hacer ejercicio procura inyectarte en una zona de menor movimiento para no modificar los tiempos de acción de la insulina que usas.

Calor local y ambiental. El calor acelera la absorción de insulina, por esta razón si viajas a un lugar con clima caliente tal vez requieras ajuste en tu dosis.

Nivel de glucosa sanguínea. A mayor nivel de glucosa sanguínea, menor el efecto de la insulina para descenderla.

Caducidad. La insulina con fecha de caducidad vencida no funciona y puede llevar a efectos adversos.

Complicaciones de la terapia con insulina
La hipoglucemia (niveles bajos de glucosa en sangre) es el mayor riesgo de la terapia con insulina, ya que cuando la glucosa se encuentra disminuida conlleva riesgo para el sistema nervioso central. Por esta razón, la dosis de insulina debe ser calculada por un médico especialista para que se adapte al caso especial de cada paciente.

¡Ahora que ya sabes más sobre la insulina, pon en práctica todo lo aprendido y mejora el control de tu diabetes!

Fuente: DiabeTv / Valeria Szymanski Curiel

Publicado en Viviendo con diabetes

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