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Conozca los beneficios de los granos enteros

Los cereales se componen de tres capas: el salvado (cáscara), el germen (semilla) y el endospermo (tejido que nutre al embrión de la planta), mismas que, en conjunto, garantizan la cantidad adecuada de nutrientes. No obstante, la mayoría de los cereales que se consumen en la actualidad están refinados, lo que significa que les han retirado las capas de salvado y germen, perdiéndose con ellas aproximadamente el 80 por ciento de su valor alimenticio y gran parte de su sabor. Ahora bien, aunque con frecuencia los fabricantes enriquecen dichos productos con vitaminas y minerales, sólo logran restablecer pequeña porción de los mismos.

Lo que hay que considerar
Es importante tomar en cuenta que cuando los granos son totalmente naturales proporcionan vitaminas, minerales, fibra y carbohidratos, siendo estos últimos muy necesarios para que el cuerpo reciba mayor cantidad de energía, dado que son el “combustible” que los órganos (incluido el cerebro) y los músculos requieren. En este sentido, conviene destacar que el organismo gasta la mayoría de las calorías que los hidratos de carbono le aportan (salvo que, por supuesto, se consuman en exceso según lo establecido por el nivel de actividad).

Más propiedades
Como bien sabemos, la fibra es el elemento esencial que proviene de las plantas, y ayuda a reducir los niveles de colesterol (tipo de grasa presente en las células) en sangre, especialmente el denominado “malo”, así como a “limpiar” la zona digestiva, manteniendo su adecuado funcionamiento.

La mayoría de quienes consumen dicho elemento encuentran más fácil la posibilidad de conservar su peso y sus niveles de colesterol sanguíneo en cifras aceptables, así como de sentirse con más energía durante el día y con mejor sueño por la noche. Con este aporte también es menos probable que se sufran hemorroides (inflamación de las venas que rodean al ano), irritación del intestino y úlceras (perforaciones) gástricas.

Asimismo, la fibra contenida en los granos enteros puede ayudar a prevenir los cálculos biliares, las várices y los problemas en el apéndice. Al mismo tiempo, al reducir el colesterol se previene la aterosclerosis (la formación de placas de grasa en la pared de las arterias) y las enfermedades cardiovasculares, además de ayudar a mantener los niveles de glucosa (el azúcar sanguíneo) en equilibrio. Algunos estudios afirman que la dieta alta en fibra proveniente de carbohidratos previene el desarrollo de cáncer de colón, próstata, recto, intestino y mama.

Para funcionar mejor
Los granos enteros son una fuente importante de carbohidratos que el organismo necesita para funcionar de manera adecuada. Sin embargo, en la actualidad vivimos el fenómeno llamado “carbofobia”, es decir, rechazo a dicho grupo de nutrientes.

Lo anterior se refleja claramente en anuncios comerciales transmitidos por televisión, en los cuales “bombardean” a la gente con la idea de que un comestible bajo en hidratos de carbono es bueno porque evita incrementar el peso corporal. Por lo tanto, ofrecen como opciones diversos productos que, según, reducen la absorción de tales elementos. Sin embargo, hay que recordar que se requiere un balance alimenticio adecuado y practicar actividad física para permanecer en buen estado y con un peso corporal saludable.

Por una alimentación más sana
Es posible que por estar acostumbrado a consumir carnes y productos con alto contenido de grasas no le resulte agradable ingerir cereales; lo cierto es que todo es cuestión de habituarse. Es cierto que, en un principio, nadie puede variar de manera drástica el régimen alimenticio que ha seguido toda su vida, pues la preferencia por el pan blanco y los otros productos refinados que se comen a diario ha sido aprendida y adquirida gracias a la repetición. Entonces, con el paso del tiempo también es posible encontrar un gusto verdadero por los granos enteros.

Así que si está usted “luchando” por consolidar una forma de vida más sana, no se desaliente; mejor esfuércese por elegir los alimentos naturales que más le gusten para ir combinándolos gradualmente con nuevas comidas que haya rechazado en el pasado. Recuerde que, por ejemplo, el trigo se puede utilizar en gran cantidad de platillos e, incluso, los panes y las pastas elaborados a base de este cereal se caracterizan por “regalar” su agradable sabor, además de convertirse en una alternativa excelente para comenzar (o retomar) una dieta más natural.

Asimismo, es posible iniciar una fase de "transición" mezclando productos de harina blanca e integral (50% de cada una), para luego aumentar poco a poco la presencia de esta última.

Fuentes:
-Universidad Saint de Minnesota, Estados Unidos
-Wheat Foods Council (Consejo de Granos Comestibles)
-Asociación Dietética Americana

Publicado en Nutrición y Ejercicio

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