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La leche en la alimentación del paciente diabético

La leche, del latín lac, es una secreción nutritiva de color blanquecino opaco producida por las células secretoras de las glándulas mamarias o mamas de las hembras de los mamíferos.

La  de algunos de los mamíferos domésticos como la vaca, forman parte de la alimentación humana y es la base de numerosos productos lácteos como el queso y el yogur.

La obtenida  de la vaca es la más utilizada a  nivel mundial debido a sus propiedades,  la cantidad posible de obtener, su agradable sabor y fácil digestión, así como por  la gran cantidad de derivados obtenidos.

Una modificación muy frecuente es deshidratarla  o liofilizarla como leche en polvo para facilitar su transporte y almacenaje. Sus propiedades son similares a la líquida.

LAS GRASAS DE LA LECHE

En la industria es común reducir su contenido de grasa, aumentar el de calcio y agregarle sabores para reducir sus calorías y  eliminar las grasas dañinas al organismo humano.

Se fabrican  leches enteras, semidescremadas y descremadas. Se pueden producir leches descremadas con una máxima concentración grasa de 0.3 por ciento, y semidescremadas, cuando sea mayor a 0.3 y menor al 3 por ciento. Estos valores deberán obligatoriamente constar en los envases de forma visible y explícita.

El porcentaje normal de grasa de la leche varía según las estaciones del año, entre un 4.8 por ciento durante el invierno y un 2.8 por ciento en verano

Cuando se elimina la grasa de la leche en el proceso de desnatado, se suprimen también las vitaminas liposolubles disueltas en ella. Por tal motivo, suelen añadírsele posteriormente la A y la D.

Como medida preventiva a la aparición de enfermedades cardiovasculares, se recomienda que toda persona mayor de 25 años consuma, habitualmente y sin tener en cuenta el peso corporal, leche parcialmente descremada ya que aporta lo mismo que la entera, salvo en calorías y contenido graso.

La descremada, también recomendada a  los diabéticos, está especialmente orientada para regímenes dietéticos donde se prohíbe el consumo de leche "completa" o "entera", pues su crema contiene ácidos grasos saturados capaces de elevar los niveles de colesterol sanguíneo.

LA LECHE EN LA ALIMENTACIÓN DEL DIABÉTICO

La leche es una excelente fuente de proteínas y de muchos otros importantes nutrientes.

Los diabéticos pueden llegar a tener determinadas carencias y la leche y sus derivados son una fuente importante de vitamina A, C y D, así como algunas vitaminas del complejo B, y minerales como el calcio y el fósforo.  Al incluir en su dieta porciones de leche o yogur, pueden cubrir las recomendaciones diarias de sustancias nutritivas.

También se les recomienda consumir yogur natural, bajo en grasa o descremados y sin azúcar añadida. El sabor dulce lo aportan los edulcorantes.

LOS CARBOHIDRATOS DE LA LECHE

Para las personas con diabetes, calcular  los hidratos de carbono de la leche tiene importancia a los efectos de no afectar el azúcar en sangre.

La leche contiene un azúcar natural llamado lactosa o hidrato de carbono  y el cuerpo la utiliza para obtener energía. Una porción de 8 onzas (240 mililitros) contiene 12 gramos de hidratos de carbono.

La Asociación Americana de Diabetes (ADA) recomienda consumir entre 45 y 60gr de carbohidratos por comida. Un vaso de leche estándar representará entonces un tercio a un cuarto de una ingesta de carbohidratos recomendado para una comida.

LAS VITAMINAS Y LOS MINERALES DE LA LECHE

Las cantidades de vitaminas necesarias están en dependencia de la edad, el sexo y las condiciones fisiológicas de cada persona; aunque varía en las afectadas por ciertas enfermedades o consumidoras de determinados medicamentos.

El consumo recomendado para cada una de ellas se establece considerando las necesidades para el correcto desarrollo y crecimiento y el mantenimiento adecuado de la salud.

La leche es la principal fuente en la alimentación humana.  Tiene múltiples vitaminas. Las liposolubles como son la A, la D y la E, están unidas a su grasa.

Las hidrosolubles están disueltas en su fracción acuosa  y son la riboflavina (B2), tiamina (B1), piridoxina (B6), cianocobalamina (B12), la vitamina C, niacina (B3) y vitamina H (Biotina). También contiene ácido fólico.

Entre todas ellas destacan fundamentalmente la vitamina A, la D y la Riboflavina o vitamina B2. De esta última, un vaso de leche aporta el 39 por ciento de la necesaria.

La cianocobalamina o vitamina B12, aportada en un vaso de leche constituye alrededor del 31 por ciento de la Cantidad Diaria Recomendada (RDA). También es notable la presencia de tiamina o Vitamina B1.

En cuanto a los minerales, la leche posee cantidades importantes de calcio, hierro, cobre.

La leche es la principal fuente de calcio para nuestros huesos y es necesaria para su metabolismo normal, de ahí que se necesitan cantidades adecuadas de calcio para formar y mantener la masa ósea y prevenir la aparición de osteoporosis. El yogur tiene iguales propiedades.

UTILIZACIÓN DE LA LECHE

Por su alto contenido de agua, la leche es un alimento propenso a alteraciones y desarrollo microbiano.  Por eso siempre debe conservarse refrigerada. Con las envasadas se debe respetar su fecha de vencimiento.

El contenido de sodio de estos alimentos varía mucho, por eso se debe adquirir  la costumbre de leer atentamente la etiqueta para obtener la mayor información posible del producto.

La leche es utilizada como  ingrediente de algunas sopas, y se añade para reforzar ciertos sabores. También se emplea en ocasiones al revolver huevos para demorarlos en cuajar, en la elaboración de salsas como la bechamel, en los helados y en postres como el arroz con leche, los flanes  y los pudines.

Es muy empleada en bebidas tales como el café con leche o los  batidos.

Cuando los diabéticos la consumen mezclada con otros productos como el chocolate, se debe seleccionar el alimento incorporado vigilando su ausencia de azúcar.

Se recomienda utilizar edulcorantes sin calorías hasta alcanzar la dulzura preferida.

LA MEJOR LECHE PARA DIABÉTICOS

La mejor leche  para las personas con diabetes realmente depende de las preferencias de sabor de cada persona, su cálculo de la dieta cotidiana y la ingestión total diaria de grasas y carbohidratos.

El equilibrio es la clave para el consumo de cualquier tipo de leche. Leer las etiquetas de los alimentos con respecto a los tamaños de las raciones y las cantidades de nutrientes, proteínas, carbohidratos  y grasas es un paso importante para los diabéticos.

Si una persona con diabetes es intolerante a la lactosa, también hay opciones de leche disponible para estos casos.

Fuente: cubahora.cu

Publicado en Nutrición y Ejercicio

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