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Incluso periodos ultrabreves de actividad física pueden contribuir a mejorar la salud

 

Un nuevo estudio revela que los nocivos efectos sedentarios de permanecer sentado durante horas pueden reducirse notablemente si se introducen pequeñísimas pausas en las que se camine con brío, lo justo para “estirar las piernas”. Estas pausas en la situación de estar sentado disminuyen el azúcar en sangre, la insulina y la grasa sanguínea.

Estos intervalos breves de ejercicio durante períodos sedentarios podrían compensar de manera decisiva la falta de un ejercicio físico más sostenido, protegiendo a los niños contra la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, según los resultados de la investigación realizada por el equipo del doctor Jack A. Yanovski, de los Institutos Nacionales estadounidenses de la Salud (NIH). “Nuestro estudio indica que pausas activas incluso minúsculas en una situación general de inactividad podrían tener un efecto sustancial sobre la salud a largo plazo de los niños”, enfatiza Yanovski.

Los niños que interrumpieron sus largos períodos de permanecer sentados con paseos de intensidad moderada durante tres minutos cada media hora tenían niveles más bajos de glucosa e insulina en sangre, en comparación con períodos durante los cuales permanecían sentados tres horas. Además, el día que daban estos micropaseos, los niños no comían más que el día que permanecían totalmente sedentarios.

Dado que puede ser difícil encontrar el tiempo necesario cada día para hacer ejercicio físico de manera profusa como sería lo ideal, o sea a la usanza tradicional, los resultados de la nueva investigación aportan el alivio de que incluso pequeñas pausas activas en una situación general de inactividad pueden tener un efecto positivo sustancial en la salud a largo plazo de los niños.

Los niños estadounidenses pasan unas seis horas por día en una posición sedentaria, ya sea sentados o reclinados. En otras naciones, sobre todo en entornos urbanos, la situación es similar.

Muchas investigaciones han hallado que la conducta sedentaria presenta conexiones con la obesidad y con la resistencia a la insulina, un factor de riesgo para la diabetes tipo II.

Fuente: noticiasdelaciencia

Publicado en Nutrición y Ejercicio

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