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Vida social sin romper la dieta

“En verano todos tenemos más vida social y quien siga un régimen de adelgazamiento tiene que asumir que va a ser más lento, que debe estar más pendiente y hacer más esfuerzo… pero sin agobiarnos”, explica Roberto Cabo, nutricionista por la Universidad Alfonso X el Sabio y experto en nutrición, dietética y dietoterapia por la Universidad de Navarra y licenciado en Farmacia por la Universidad de Salamanca. 

El calor nos desanima a cocinar, aunque también es cierto que podemos elegir alimentos más ligeros y refrescantes y menos energéticos, también se produce un cierto “desorden” en nuestra planificación diaria.

Estar a dieta no significa dejar a un lado la vida social, un aspecto muy positivo para la salud. Por esa razón es necesario normalizar la idea de comer fuera de casa. “Ni angustiarnos porque nos saltamos el régimen, ni lo contrario, comer sin control”, apunta el especialista, quien aconseja disfrutar de la comida y de la compañía pero “eligiendo las opciones más saludables y menos calóricas”.

“Comer fuera no siempre es sinónimo de comer mal”, afirma el experto que propone seguir estas pautas:

Moderación: Las comidas fuera de casa tienden a ser más grasas y por tanto más calóricas. Por eso hay que moderar las raciones, comer menos cantidad que la que establece la dieta.

Elegir bien: en un restaurante podemos elegir distintas opciones pero no nos equivocamos si de primero tomamos una ensalada simple con media cucharada de aceite o si contiene ingredientes como queso, huevo… puede ser un plato único. Y de segundo plato escoger carnes o pescados que no sean muy grasos y advertir que lo cocinen a la plancha con muy poco aceite.

Mastica y come despacio: Masticar despacio ayuda a comer menos. Hay que ser consciente de lo que se come y no aprovechar para engullir.

Mejor que los demás no sepan que estamos a dieta: nos puede llegar a agobiar tanto por si nos animan a comer los manjares prohibidos, como si nos sentimos controlados. Si pasamos desapercibidos podemos controlar el menú sin presiones.

Si salimos a comer o cenar, hacer las tomas de media mañana o de la merienda algo más tarde de lo habitual con la intención de llegar al restaurante con la glucosa más alta y por tanto con menos sensación de hambre.

Compensar con una cena o comida ligera y saludable si hemos estado de restaurante. Pero compensar no significa eliminar la toma siguiente. “Si comemos fuera y luego no cenamos puede generarse una situación de ansiedad al día siguiente”, apunta el especialista.

Fuente: EFE

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