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Vive con diabetes

Tomar agua no tiene por qué ser aburrido

Las bebidas con azúcar pueden ser más ricas, pero el líquido insípido sigue siendo lo mejor para la salud.

Existe una sabiduría popular que indica que tomar ocho vasos de agua por día es saludable. Sin embargo, esta teoría hace agua por todas partes.

En 2004 el Instituto de Medicina, una organización que asesora en salud al gobierno estadounidense, realizó una actualización en su informe de Ingestas Dietéticas de Referencia. Allí afirmaba que la necesidad de fluidos (no solo de agua) varía mucho de persona a persona y que debería basarse en el clima en el cual el individuo vive y su alimentación.

La mayoría de la gente sana, sostenía el reporte, puede permitir que la sed sea su indicador de hidratación. En su opinión, la recomendación general para fluidos es de 2.7 litros diarios para las mujeres y 3.7 para los hombres.

"Las personas que precisan un calendario de hidratación prescripto (es decir, tomar equis cantidad de litros cada equis minutos) son aquellas que se ejercitan con intensidad o trabajan en condiciones de calor y humedad altas por más de una hora al día", dijo Christine Rosenbloom, dietista y profesora emérita de la Universidad Estatal de Georgia.

Por su parte, la dietista Jill Weisenberger, autora de la guía nutricional The overworked person's guide to better nutrition, destacó que hay personas que "pueden ignorar la sed o no ser capaces de reconocerla como una señal del cuerpo para llevar a beber, como son los ancianos, los niños pequeños, las personas con ciertas enfermedades o aquellos que toman medicamentos que puedan provocar deshidratación".

Azúcares agregados

El término azúcar se usa de forma laxa, pero por definición el azúcar es sacarosa. Se elabora de la caña de azúcar o la remolacha azucarera para endulzar los alimentos.

Hay dos tipos de azúcar que vale la pena recordar. Uno es el azúcar de origen natural en los alimentos, tal como la sacarosa disponible en la fruta o la lactosa en la leche. El otro, el azúcar añadido, es una variedad de edulcorantes con contenido calórico, como el azúcar en sí, el jarabe de maíz de alta fructosa, el concentrado de jugo de fruta y la miel. Estos se añaden a las preparaciones durante la elaboración y procesamiento de alimentos y bebidas.

El reporte 2015 del Comité Asesor de Guías Dietarias de Estados Unidos recomendó consumir no más del 10 por ciento del total de calorías en el formato de azúcares agregados. Para una persona que necesita 2 mil calorías diarias, eso equivale a 12 cucharaditas de azúcar.

El informe basa esta recomendación en sólidas investigaciones que conectan el exceso de azúcares agregadas con el sobrepeso en niños y adultos. A su vez, el reporte dibuja una relación fuerte entre el exceso de dichos azúcares agregados y el aumento del riesgo en el tipo 2 de diabetes en adultos.

Según el informe, un estadounidense promedio consume 270 calorías por día de azúcares agregados, lo que simboliza el 13 por ciento del total de calorías o, en otras palabras, 17 cucharaditas.Cerca del 40 por ciento de esas calorías son de bebidas dulces, ya sean refrescos, jugos, bebidas energizantes y para deportistas, o cafés y tés endulzados.

Por ello, limitar los azúcares agregados es un objetivo prioritario en salud.

Bebidas dietéticas

Los edulcorantes de bajas calorías usados en bebidas dietéticas o agregados a las comidas suelen tener mala prensa. La realidad es que una cantidad de estos productos han sido analizados de forma exhaustiva por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de Estados Unidos y otros organismos regulatorios y han recibido las correspondientes habilitaciones. Su probada seguridad alimentaria incluso ha sido aceptada por la Academia Americana de Pediatría en su declaración de política de snacks, bebidas azucaradas y azúcares añadidos.

A pesar de lo que se suela leer o escuchar, la amplia mayoría de las investigaciones muestran que las bebidas dietéticas pueden consumirse sin ningún riesgo para la salud y pueden ofrecer un ahorro en calorías.

Rosenbloom explicó: "No engañan al cerebro para desear más dulces ni provocan un aumento de peso. La investigación muestra que las bebidas dietéticas pueden ofrecer una asistencia en el control de peso si se utilizan para reemplazar las bebidas azucaradas y no reemplazan las calorías ahorradas con otros alimentos que sí contienen calorías". En otras palabras, de poco sirven si están acompañando una hamburguesa con fritas.

Fuente: The Washington Post

Publicado en Nutrición y Ejercicio

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