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¿Sabe cómo adelgazan en Noruega?

 

Partamos de una cifra y un hecho: 500 millones de adultos en todo el planeta son obesos. Lo dice la FAO, que sabe que en cuestión de hábitos alimentarios existe un problema con grandes repercusiones en lo social y sanitario. Y también lo corroboran los resultados del Informe 2015 de Nielsen sobre salud y bienestar. El 49 por ciento de los más de 30 mil encuestados en los cinco continentes confesaron que sufrían sobrepeso y, como consecuencia, un porcentaje similar, el 50 por ciento, afirmó que estaba intentando adelgazar. Ahora bien, ¿la manera de perder unos kilos que sigue un estadounidense es la misma que la de un vietnamita?

 

Ateniéndonos a los datos, no lo parece, porque, por ejemplo, para reducir peso, el 83 por ciento de los norteamericanos se decanta por cambiar la dieta como el primer paso a seguir. Luego ya vienen otras cosas, como el deporte o incluso la ingesta de pastillas para adelgazar. Sin embargo, el 77 por ciento de los asiáticos optaron por realizar algún tipo de deporte como recurso prioritario para volver al volumen ideal, antes que alterar la comida. Por cierto, que en esto de ejercitarse y sudar para quemar calorías, las cifras de Europa bajaron hasta el 66 por ciento, y las de los sudamericanos hasta el 63 por ciento.

“Cuando hablamos de reducir los niveles de obesidad y sobrepeso, no podemos desviar la atención en mejorar solo la alimentación, que es importante y básico, porque el ejercicio físico también es fundamental”, afirma Lluis Serra Majem, catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y presidente de la Fundación para la Investigación Nutricional. “Si nos fijamos en Noruega, es curioso que un país que está con nieve seis meses al año tenga unos niveles de actividad física tres o cuatro veces más altos que los de España, donde hay una mejor temperatura”, comenta el experto. Algo que, probablemente, permite a los nórdicos mantenerse en los puestos más bajos de índice de obesidad según los últimos datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico: solo el diez por ciento de ellos llega a un índice de masa corporal superior a 30 puntos (la cifra estimada para hablar de obesidad), mientras que en España ese mismo porcentaje de obesos alcanza el 16 por ciento.

Volvamos a las tendencias gastronómicas. Resulta que según la encuesta de Nielsen, no en todos los países pensamos lo mismo acerca de cómo debemos cambiar la dieta para adelgazar. En Europa somos más propensos a eliminar los dulces, quitar las grasas y aumentar los alimentos frescos, por este orden. Mientras que en América Latina prefieren aumentar la ingesta de verduras y frutas, disminuir las grasas y, por último, prescindir de los dulces. Y en Asia, por ejemplo, son mayoría los que optan por aniquilar las grasas, después el azúcar y, como complemento, introducir más alimentos sanos en el menú.

¿Cuál de todos tiene la fórmula mágica? “De todas las dietas que se han estudiado hasta ahora, la que tiene mejor eficacia en la pérdida de peso, de una forma saludable y constante en el tiempo, es la dieta mediterránea, baja en calorías. Por otro lado, si hablamos de quitarse grasas o dulces, posiblemente sea mejor reducir los dulces en primer lugar, y sustituir las grasas animales o hidrogenadas por otras grasas nobles de buena calidad, como el aceite de oliva”, explica el doctor Serra.

 

Respeto a la tradición

 

En esta tabla de la OCDE sobre la obesidad en los diferentes países, sorprende que Italia y Suiza sean naciones con pocos gorditos (alrededor del diez por ciento). El primero porque su cocina es rica en hidratos de carbono, y el segundo porque el frío siempre invita a consumir alimentos calóricos. “Lo que preocupa de los hidratos de carbono es el índice glicémico, que es la capacidad de producir la respuesta de insulina. Pero hay que explicar que la pasta excesivamente cocinada, como la solemos hacer en España, tiene un índice glicémico alto, pero la pasta en su punto como la hacen los italianos tiene un índice glicémico muy bajo, de casi la mitad. Con lo cual, metabólicamente es distinto. Y en cualquier caso, los italianos tienen una dieta muy conservadora, en el buen sentido de la palabra", responde el experto.

Una receta tradicional no se modifica. Si la pasta al tonno no lleva queso, por ejemplo, no conseguirá a ningún restaurador que le deje poner queso en ese plato. Eso es algo positivo a nivel nutricional. En cierta medida, en Suiza pasa algo similar, según Serra. "Es una población muy estable, sin grandes influencias migratorias importantes en los últimos años. Son más tradicionales a la hora de comer y no han incorporado a sus dietas el fast food", precisa.


Fuente: Teresa Morales García / El País

Publicado en Nutrición y Ejercicio

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