Find the last offers by SkyBet at www.bettingy.com BettingY.com Bonuses

Trasplantes de piel contra la diabetes y la obesidad

La manipulación genética remite a futuros inquietantes con humanos modificados para cumplir ideales, pero también genera ilusiones de un mundo sin enfermedad. La realidad, como siempre, es mucho más complicada y tediosa, pero puede acabar siendo igual de fascinante.

Un equipo liderado por Xiaoyang Wu, investigador de la Universidad de Chicago, empleó la técnica de edición CRISPR para, a partir de células madre, crear injertos de piel que producen una hormona capaz de regular los niveles de azúcar en sangre. Después, trasplantaron esos injertos a ratones con diabetes y cuatro meses después vieron que había desaparecido la resistencia a la insulina de los animales e incluso se había limitado el incremento de peso provocado por una dieta rica en grasa. Una prueba realizada con piel humana mostró resultados similares.

Los autores del trabajo eligieron este modo de aplicar la terapia génica porque la piel es un órgano que está por todo el cuerpo y es uno de los tejidos más sencillos y baratos de producir a partir de células madre en un laboratorio.

La modificación genética aplicada en este estudio consiste en introducir una mutación en el gen GLP1, el que produce la hormona que regula la insulina, para incrementar su periodo de actividad. Además, se añadió un fragmento de anticuerpo al gen para que permaneciese en la sangre durante más tiempo. Por último, añadieron un mecanismo para poder hacer que el gen GLP1 produjese más cantidad de hormona cuando los ratones tomasen un antibiótico.

Wu y sus colegas presentan este sistema como una prueba de concepto para introducir en el organismo distintas terapias génicas. “No curamos la diabetes, pero proporcionamos un potencial enfoque seguro y a largo plazo para ayudar a que gente con diabetes y obesidad mantenga mejor sus niveles de glucosa”, afirma Wu.

“La aplicación de este tipo de injertos estaría sobre todo en enfermedades genéticas, en gente que tiene, por ejemplo, problemas en un factor de coagulación concreto”, explica Ander Izeta, responsable del grupo de Ingeniería Tisular de Biodonostia. “Utilizar la piel es una buena idea, porque es relativamente fácil de producir comparado con otras células madre”, añade. “Además, si algo va mal va a ser fácil de ver monitorizando el parche de piel”, continúa.

Sin embargo, Izeta considera que desarrollar este mecanismo para curar la diabetes a humanos va a ser complicado y está en desventajas frente a otras alternativas. Si se tiene en cuenta el tamaño del injerto de los ratones, “para tratar la diabetes a humanos sería necesario un parche de 20 centímetros por 20, algo que te cubriría toda una cara de un muslo, por ejemplo”, plantea. Esto tendría un impacto muy importante, porque el injerto “no tiene el mismo color que tu piel, no tiene pelo, ni glándulas”, señala. “Si tuviese que apostar, diría que esto no llegará a la clínica”, concluye.

El caso de la diabetes no sería el único en el que los investigadores de Chicago quieren aplicar esta técnica. Wu considera que se puede utilizar para “transportar proteínas terapéuticas o sustituir proteínas que falten en personas con defectos genéticos” y “se podría utilizar como un desagüe metabólico, eliminando diversas toxinas”.

La historia de las terapias génicas muestra que el trayecto entre la investigación básica y los hospitales es largo. Más de dos décadas después de los primeros estudios en laboratorio esta forma de tratar la enfermedad comienza a convertirse en una alternativa real, pero los últimos detalles, los debates éticos o los costos aún son problemas que habrá que resolver.

Fuente: El País / Daniel Mediavilla

Publicado en Noticias e Investigación

0
0
0
s2sdefault