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Jaime Caballero: 83 km a nado por la diabetes tipo 2

Jaime Caballero podría ser un superhéroe. Hasta donde sé su historia cumple todos los requisitos: Hay una aventura, una misión, un villano y, cómo no, una doble identidad. A saber, Jaime es director comercial de día y nadador de noche -bueno, en su tiempo libre-, pero es en esta faceta cuando Jaime desarrolla su aventura; nada horas y kilómetros sin parar hacia una meta que va más allá del final de la carrera, su fin es dar visibilidad al adversario de miles de personas: el ELA.

Por ello Jaime lleva realizando travesías desde el año 2005, no solo se enfrenta al ELA, también ha nadado para hacer visibles otras enfermedades como la leucemia infantil.

Ahora, este donostiarra está a punto de convertirse en la primera persona en nadar en forma de parábola por el lago Leman, el más largo de Europa. Y lo hace también por una buena causa: sensibilizar a la población sobre la diabetes tipo 2.

¿Por qué la natación?

Pues empecé con 14 años porque me gustaba, luego lo dejé para irme de farra y volví a los 24 años porque disfrutaba nadando. Pero las cosas cambiaron en 2008 cuando un tío muy cercano fallece a causa de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). Su muerte supuso un giro de 180 grados. Ahora hago las travesías para dar visibilidad a esta enfermedad. Además, con otros amigos que han sufrido en su familia casos de ELA, decidimos tomárnoslo en serio y fundar la Asociación Siempre Adelante.

Ha atravesado el Estrecho de Gibraltar ida y vuelta, el Lago Ness, el Canal de la Mancha también por partida doble y un largo etcétera. El esfuerzo desde fuera parece inmenso, ¿qué es lo que le da fuerzas?

Los afectados de ELA que he ido conociendo y sus familias son mi soporte absoluto. Ellos son un ejemplo de lucha y superación y digo, joder, si ellos están ahí dándolo todo para superar la enfermedad, yo no me puedo rendir ante el cansancio o el frío. El esfuerzo que hago es algo mucho más ínfimo en comparación con lo suyo. Sin duda son mi bastión y estaré eternamente agradecido a todos estos afectados que estoy conociendo pues me están enseñando mucho.

Ahora va a nadar el lago Leman, el más largo de Europa. ¿Cómo se está preparando?

Entreno a diario con mis compañeros del club natación Kairoscope, y a parte, ya me he puesto con entrenos muy específicos para abordar esta travesía. Nado todas las semanas, los fines de semana sobre todo, sesiones de 5 o 10 horas continuas. Este sábado sin ir más lejos, me voy al pantano de Alloz con parte de mi equipo para probarme. Haré un simulacro de lo que sería la mitad de la travesía, unas 12 horas más o menos, para ver sensaciones.

Nadar durante tantas horas parece peligroso...

Está todo controlado gracias al doctor Iñaki Arratibel que viene conmigo. Es importante porque quiere hacer un estudio de pulsaciones, de cómo varían los índices de glucosa etc., en definitiva un estudio de la capacidad de aguante de un deportista en situaciones tan extremas. Además mi equipo me advirtió después de la última travesía -fueron 24 horas atravesando el Canal de la Mancha ida y vuelta-, que nunca volveríamos a hacerlo sin un médico pues las últimas horas yo iba semiinconsciente. Salí del agua hablando a Gonzalo creyendo que era mi madre. Decía unas tonterías... en fin.

Pero, ¿cómo es posible nadar en ese estado?

Bueno, vas nadando como si fueras un robot, de hecho, esas horas no existen en mi vida. Luego te ríes cuando te cuentan «oye y cuando te ponías a dar vueltas sobre ti mismo cuando llegaste a la playa...», y yo digo bueno sí, pero la verdad es que no me acuerdo de nada.

Ahora el lago Leman, ¿qué dificultades presenta?

Básicamente la distancia. En vez de hacerlo por la parte más corta -que serían 72 km-, la Fundación Romande para la investigación de la Diabetes me ha pedido que pase por los puertos de Vevey, Lausanne y Nyon, así que van a ser unos 83 km. Calculo que tardaré en completar el recorrido entre 25 y 30 horas.

La temperatura, en cambio, no creo que suponga un problema porque rondarán los 18 grados. No obstante el médico me ha aconsejado que me ponga la grasa que me suelo poner para impermeabilizar un poco y resistir mejor, pero no creo que pase frío.

Por otra parte, las olas y el viento que pueda haber me pueden condicionar de cierta manera, pero lo que es diferente esta vez en comparación con otras travesías es el tema de la flotabilidad. En un lago no flotas nada y tienes que arrastrar nadando tus 100 kilos de peso lo que supone un esfuerzo extra.

No vas solo en la travesía ¿cómo es la relación con tu equipo?

Tenemos muy buena relación, Txapete el que va a capitanear la zodiac, es una persona clave en todas mis travesías, siempre se apunta. Es un marino donostiarra súper activo. Y el resto, Andrés Azpilicueta y Gabriel Artiach son amigos que también han estado conmigo en estos retos. Ellos saben cuándo me tocan hidratos o agua, cualquier cosa. Lo tienen todo muy ensayado y muy medido.

Ellos tampoco lo deben pasar bien...

Es duro para todos porque imagínate estar 27 o 30 horas montado en la zodiaz. Ahí hay que estar. La postura y el sol no hacen que sea cómodo.

Tiene un palmarés impresionante. Supongo que son muchos momentos muy diferentes. Elija el mejor y el peor

El mejor, la travesía de Bilbao a San Sebastián. Porque es mi tierra. Fue mi primera travesía larga y la más emotiva, sin duda. Y el peor cuando atravesé el Canal de la Mancha ida y vuelta. Fueron 24 horas con mucho frio. Tenía 32 grados de temperatura temporal. Fue horrible.

Son muchas horas seguidas, ¿cómo lo haces para comer?

Cada media hora bebo agua y cada hora y media también tomo plátanos. Ya tengo todo muy comprobado y sé qué es lo que me viene bien.

O sea que tiene que hacer pequeñas paradas...

Ojo paradas no. Mi equipo lo tiene todo controlado, cuando me toca alimento, me silban, me acerco al barco, me lo tomo y sigo. Casi voy comiendo mientras nado.

¿Y la digestión?

Son cosas que te las tragas y ni masticas. Aunque ha habido veces que me ha salido plátano por la nariz, solo a veces, pero ha pasado (risas).

El neopreno o las aletas son herramientas que podrían ayudarle a soportar mejor las condiciones del agua, ¿por qué no las utiliza?

Porque no está permitido, es una ayuda externa. Puedes llevar hasta un helicóptero si quieres pero hay que cumplir la normativa. Entre otras cosas te exigen que no lleves un traje de baño que te de flotabilidad o que te de calor.

Tantos kilómetros bajo el agua... ¿en qué piensa mientras nada?

Sobre todo en nadar bien. También en optimizar la brazada, ese tipo de cosas. Y luego piensas en lo bueno, en lo malo, le das vueltas a tu vida. Pero sobre todo en nadar bien, ese es un pensamiento continuo.

¿Alguna vez ha sentido miedo?

No, la verdad que no. Pero el año pasado lo pasé fatal con las medusas aunque sé que son gajes del oficio que hay que pasar. En casa me decían que parecía un dálmata por cómo estaba lleno de manchas y picaduras por todo el cuerpo.

Nadar a este nivel, ¿le podría pasar factura en el futuro?

Espero que no. Si no tampoco le daría muchas vueltas. En todo caso estoy muy bien aconsejado. Tengo los médicos que me miran, tanto el doctor Arratibel como el doctor Montes que es cardiólogo que me dice que siga hasta que el cuerpo diga basta.

Pero todo el mundo me pregunta lo mismo «pero ¿hasta cuándo?» y yo contesto «pues hasta que me aburra».

¿Incluso con 80 o 90 años?

Yo creo que sí. Porque es muy importante tener hobbies a cualquier edad, a mí la natación me ha cambiado la vida en positivo. Es muy importante para la salud mental tener algo que te motive o que te haga ilusión

Y después del lago Leman, ¿qué viene después?, ¿ya tiene proyectos en mente?

Claro, ya tengo pensado la siguiente [travesía], la siguiente y la siguiente. Tengo una cartera inmensa de proyectos. Pero hasta que no estén cerrados, no puedo concretar. En todo caso estoy en un buen momento.

Fuente: ABC 

 

Publicado en Noticias e Investigación

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