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2018-07-17

¿Y si la obesidad se 'bebiera' de la leche materna?

Un nuevo estudio sugiere que el camino a la obesidad puede ser cimentado con carbohidratos no nutritivos presentes en la leche materna, cambiando las nociones populares acerca de cómo y por qué los niños crecen para convertirse en adultos con sobrepeso.

Investigaciones anteriores han demostrado que la obesidad materna afecta fuertemente al riesgo de un bebé de tener sobrepeso, pero los científicos no están seguros sobre cómo se transmite la gordura, apunta uno de los autores de este trabajo, Michael Goran, director del Centro de Investigación de la Obesidad Infantil en la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California (USC), en Estados Unidos.

Ahora, Goran y sus colaboradores han descubierto que las variaciones en los hidratos de carbono complejos que se encuentran en la leche materna, llamados oligosacáridos de leche humana (HMO, por sus siglas en inglés), están asociadas a cambios en el crecimiento y la obesidad infantil. Se sabe que los HMO, un componente natural de la leche materna, juegan un papel en ayudar a desarrollar el sistema inmunológico infantil.

El estudio, publicado en la edición digital de este miércoles de The American Journal of Clinical Nutrition, identifica variaciones en los HMO como un posible factor protector o de riesgo para la obesidad, según Tanya Alderete, autora principal del trabajo e investigadora postdoctoral en la USC. "A los 6 meses de edad, los niveles más altos de la leche materna de LNFPII y DSLNT fueron asociados cada uno con aproximadamente 1 libra [500 gramos] más de masa grasa", apunta Alderete. "Otros HMO eran protectores a los 6 meses. Cantidades crecientes de un HMO llamado LNFPI en la leche materna se vincularon con cerca de 1 libra menos de peso y materia grasa en el bebé", agrega esta experta.

Estudios previos sobre los efectos generales de la lactancia materna en lo que respecta a la obesidad han generado resultados contradictorios, con muchos que sugirieron que la lactancia materna disminuye el riesgo del bebé de desarrollar obesidad en la infancia y la adolescencia. Cuando estos investigadores examinaron 71 informes anteriores sobre este tema, vieron que la lactancia materna reduce la prevalencia de exceso de peso y la obesidad en un promedio del 10% en relación a la leche de fórmula.

Sin embargo, la combinación específica de los HMO en la leche materna puede marcar una gran diferencia. La composición individual de la leche materna es más importante para predecir la obesidad que incluso la obesidad de la madre y su aumento de peso durante el embarazo, según revelan los resultados de este estudio. "Las primeras experiencias de vida relacionadas con el medio ambiente y las diferentes modalidades de alimentación contribuyen a la obesidad", afirma Goran, profesor de Medicina Preventiva, Fisiología y Biofísica y Pediatría en la Escuela de Medicina Keck. "Pero por lo general pensamos en el riesgo de obesidad después del destete, el momento de la introducción de alimentos sólidos y primeras exposiciones a las bebidas azucaradas. Es evidente que hay algo que hacer antes del destete, incluso en los bebés que son exclusivamente amamantados", aconseja este investigador.

El estudio examinó a 25 parejas de madres e hijos y analizó la leche materna y las medidas de los niños a las edades de 1 y 6 meses, definiendo la lactancia materna como aquella en la que no se usa fórmula infantil. A algunos bebés se les pudo haber introducido los alimentos sólidos, lo que habría contribuido al crecimiento y la composición corporal.

Aunque el estudio es pequeño, sus resultados son prometedores, según Goran, quien aboga por mayores estudios y más largos. "En última instancia, nos gustaría ser capaces de identificar cuáles de los HMO son los más importantes para la protección de la obesidad y luego usar eso como un suplemento que se puede dar al niño de lactancia materna y añadir a las fórmulas infantiles", plantea Goran, señalando que la actual fórmula infantil no contiene ningún HMO.

La obesidad infantil se ha más que duplicado en los niños y se ha cuadruplicado en los adolescentes en los últimos 30 años, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. "Primera exposición del bebé a la nutrición prepara el escenario, ya sea para aumentar o disminuir el riesgo de obesidad", afirma Alderete. Los HMO se acumulan en el colon debido a que no pueden digerirse. Como resultado de ello, actúan como prebióticos y juegan un papel en la formación del microbioma del intestino de un bebé, la población de microorganismos que está presente en el intestino. "La manera en la que se desarrolla la microbiota intestinal tendrá una influencia a largo plazo sobre la obesidad y el riesgo para la salud -resalta Goran-. Estos compuestos que no están siendo digeridos pasan directamente al intestino del lactante y actúan como prebióticos. Actúan como combustible para los microbios en el intestino, les ayudan a crecer y convertirse en diversos".

El estudio no pudo determinar la causa y efecto entre la composición de los HMO y la obesidad, en parte porque no tenía ninguna medida más allá de los 6 meses de edad. Aunque la genética juega un papel en la composición de los HMO, los científicos aún no saben qué contribuye a la variación en la composición de la leche materna, lamenta Goran, señalando a un posible papel de la alimentación materna.

Así, Alderete plantea que las madres con sobrepeso pueden tener una mezcla menos favorable de HMO en la leche materna, aunque el estudio no abordó este aspecto. "Hasta donde sabemos, no existen estudios que examinan cómo los HMO se ven afectados por la dieta de las madres. Sería muy interesante si se encontrara que el azúcar o la grasa consumidas en la dieta están relacionadas con los HMO. Eso es algo que esperamos explorar en futuros estudios", detalla.

Fuente: Europa Press

Publicado en Noticias e Investigación

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