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El primer diabético del Rally Dakar

Daniel Albero es otro de esos obreros del motociclismo. Personas normales que viven con el mono enfundado y cabalgando sobre dos ruedas. Este piloto de Carcaixent es otro más de los miles de locos del motor que corren para disfrutar. Como todos, tiene su particular sueño: correr el Dakar, el rally más duro del mundo. Pero él tiene un lastre extra, un peso que quiere convertir en una oportunidad: la diabetes que le diagnosticaron cuando sólo tenía ocho años.

A sus 43 primaveras, Daniel ha dejado de hacerse la recurrente pregunta de ‘¿por qué a mí?’ "Al final tienes que tirar hacia delante. Hoy día, con la crisis, para correr el Dakar sólo hay dos caminos. O tienes el dinero, que no es mi caso, o alguien te ayuda. Y lo segundo es más fácil cuando hay una posible historia de superación", comenta Daniel Albero. Hace año conoció a Rafa Tibau, experimentado piloto de trail que ha acabado 15 ediciones del Dakar y que comenta la carrera en televisión para Teledeporte.

"Quedamos un día por Enguera, salimos con la moto y almorzamos. Le conté mi historia y decidió ayudarme". Daniel Albero necesita unos 70 mil euros para correr el Dakar. No tiene prisa. Cuenta con el respaldo de Tibau y un par de empresas farmacéuticas. "Ellos no quieren que corra riesgos. Aunque yo estoy acostumbrado a correr solo, han puesto como condición que vaya con mochilero. Todo lo que sumes, va elevando los costes", comenta el piloto valenciano, quien añade. "Quizás no lleguemos ya este año, pero el que viene, seguro".

Albero se plantea este reto como una reválida. Incluiría su nombre entre el listado de gestas del deporte. Jamás un diabético ha corrido el rally Dakar. Él es del tipo 1, de los que ha de hacerse controles e inyectarse insulina. Pero le da igual. Quiere demostrar que puede ir en moto a pesar de su enfermedad. "Mi padre no me dejaba por las complicaciones que pudieran haber en caso de una caída", indica.

Pese a ello, no se rindió. A pesar de las trabas en casa, sin contar con demasiados respaldos económicos, se zambulló en la competición a los 17 años. Siempre con moto de campo. Empezó con el motocrós, más tarde se pasó al enduro y, posteriormente, al rally. Ha participado en el Campeonato de España y en carreras de consideración, como la Baja Aragón. Y precisamente en este raid, el de Carcaixent siente que se juega este fin de semana su sueño.

Hubo un momento en que tuvo que dejar de competir. Adquirió un restaurante y, claro está, ya no podía salir tanto a entrenar. "Apenas podía ir con la moto los fines de semana. Pero hace alrededor de año y medio lo traspasé, y he vuelto", destaca el piloto valenciano.

"Controlar el azúcar"

Ahora, siguiendo una serie de protocolos, Daniel Albero se siente capacitado como el que más. "A ver, también influye que yo no voy a ganar la carrera. Mi objetivo es acabar, eso para mí ya es una victoria, porque yo sólo pretendo disfrutar sobre la moto", comenta.

"El secreto está en controlar el azúcar. Si lo tienes alto, te notas como pesado, y si está bajo, te sientes como si te hubieras quedado sin gasolina", indica Daniel Albero, quien subraya: "Al final el secreto está en tener claro cómo has de afrontar cualquier situación".

Él sabe que ha de seguir una serie de protocolos a la hora de salir con la moto. Una de ellas es la de facilitar la administración de insulina. "En la actualidad, el problema de que se degrade por el calor que teníamos antes los diabéticos ya no existe. Las insulinas actuales en dispensadores individuales soportan altas temperaturas", señala Albero. En el mono lleva una especie de bolsillo cerrado con velcro para facilitar la administración de la dosis sin tener que quitarse la ropa.

"Un buen desayuno antes de cada salida es indispensable, así como el control de glucemia. En función de la lectura me inyecto insulina rápida. El objetivo es llegar a la salida de la etapa o inicio un poco por encima de lo normal. La ventaja de los rallies es que no se hace el recorrido completo. Están los enlaces, controles de paso, repostajes, especiales, asistencias… En todos estos puntos, y dado que no se busca despuntar a nivel profesional, es posible controlar la glucemia, comer rehidratarse o administrar insulina si fuese necesario", indica Daniel Albero, quien también apunta: "Otro sistema también utilizado es un doble camelback o bolsa de hidratación, de forma que pueda llevar agua y una bebida con azucares para las posibles hipoglucemias".

Todo ello lo aplica este fin de semana en la Baja Aragón. "Aquí vienen los mejores, así que estoy entusiasmado por participar en esta carrera". Como siempre, Daniel Albero tendrá un aliento extra, el de su familia. "Mi mujer me apoya en todo, está deseando que salga esto del Dakar. Además, tengo dos hijos, uno de nueve y otro de cuatro años. Dicen que soy el mejor piloto del mundo", dice con una sonrisa. Lo que sí es seguro es a que este valenciano a ilusión le ganan pocos.

Fuente: lasprovincias.es

Publicado en Noticias e Investigación

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