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Críticas a cómo se trata la diabetes en Colombia

Antes de diagnosticar enfermos los médicos suelen remitirse a guías desarrolladas por expertos sobre cada una de las patologías, las cuales les recomiendan algunos pasos para tratar las complicaciones de sus pacientes. Si hablamos de diabetes, esas guías de práctica clínica son desarrolladas para Colombia por médicos que pertenecen a la Alianza de Investigación y Evaluación de Tecnologías en Salud (Cinets), conformada por tres universidades: la Nacional, la Javeriana y la de Antioquia.

A pocos días de que se conozca la más reciente ruta práctica para tratar la diabetes en el país, la Federación Médica Colombiana alzó la voz y lanzó una alerta nacional asegurando que los investigadores que participaron en la formulación del documento no sólo tienen vínculos directos con farmacéuticas, sino que están interesados en que se incluyan en los documentos tratamientos que han sido cuestionados por sociedades médicas internacionales.

En una carta enviada el 27 de junio a la Cinets, la Federación Médica asegura que unos documentos previos que publicó el Ministerio de Salud, donde se adelantan detalles de cómo estaría conformada la nueva guía, revelan “una notoria influencia” de médicos colombianos que tienen relaciones directas con farmacéuticas y pertenecen a la Cinets, pero que también coordinaron la publicación de la guía que el año pasado presentó la Asociación Latinoamericana de Diabetes (ALAD), en la que se recomienda el uso de gliptinas en el tratamiento de diabetes tipo 2, condición en la que el cuerpo no usa la insulina normalmente y, por lo tanto, no puede controlar la cantidad de azúcar en la sangre (ver infografía).

Las gliptinas son tecnologías médicas que entraron al país hace casi diez años para tratar la diabetes, pero que han sido catalogadas como “inefectivas” por distintos gremios científicos en España y Francia. La reciente publicación francesa Prescribe, que tiene el respaldo de 60 organizaciones médicas independientes de la Unión Europea (agrupadas en Medicines in Europe Forums), eligió 68 principios activos que los médicos del mundo formulan y que considera “medicamentos nocivos, ineficaces o inservibles”, y en esa “lista negra” clasificaron tres gliptinas que se recetan en Colombia (sitagliptina, saxagliptina y linagliptina).

Por otro lado, la Federación Médica asegura que la ALAD es “una entidad de carácter privado, financiada por farmacéuticas potencialmente interesadas en la inducción al consumo de sus productos”, así que “de manera sesgada” los médicos que elaboraron los documentos de la asociación ahora lideran la redacción de las guías colombianas, por lo que “existe la posibilidad de que la versión final (de esas guías) que está próxima a publicarse, incorpore la ‘mejor opción’ recomendada por la ALAD, aquella que consideramos con discutible rigor científico”.

La relación de la Asociación Latinoamericana de Diabetes con las farmacéuticas se confirma al revisar su guía para diagnóstico y tratamiento de 2013 y encontrar, después de la lista de médicos que desarrollaron el estudio, un cuadro en el que se agradece a compañías farmacéuticas por haber hecho posible ese proyecto, seguida de esta aclaración: “las compañías acordaron mantenerse totalmente al margen del proceso de elaboración de las guías, con la única excepción de aportar literatura científica”.

Encabezando la lista de los médicos que coordinaron esta guía para Latinoamérica aparece el endocrinólogo colombiano Pablo Aschner, director de investigaciones del Hospital Universitario San Ignacio y profesor de la Universidad Javeriana, con quien El Espectador acordó contactarse, pero no fue posible.

Las gliptinas entraron al mercado colombiano a mediados de la década pasada para el control de los efectos de la diabetes y la reducción del riesgo de hipoglicemia y de aumento de peso asociado al tratamiento más tradicional utilizado por más de 50 años: la combinación entre los fármacos metformina y glibenclamida, que junto a la insulina controlan la cantidad de glucosa (azúcar) en la sangre.

“Lo que no indican quienes promueven el uso de estas gliptinas son los riesgos de complicaciones graves que están asociados a su uso, como la pancreatitis aguda y alergias severas. Riesgos que incluso han sido advertidos por las mismas farmacéuticas, como es el caso de Bristol-Myers Squibb y AstraZeneca, y que son mucho más peligrosos que el aumento de peso y la hipoglicemia”, dice Óscar Andia, director del Observatorio del Medicamento de la Federación Médica, quien además concuerda con lo que indica la publicación Prescribe cuando advierte que estas medicinas “no suponen grandes avances terapéuticos, producen reacciones secundarias graves y no justifican su alto costo para los pacientes y el sistema de salud”.

“Existe una confrontación mundial por el uso racional de gliptinas. Hay quienes sugieren que el tratamiento de primera línea debe ser la asociación tradicional junto con una dieta adecuada y ejercicio (que siempre será la primera recomendación) y que el uso de gliptinas debería darse sólo cuando se agote dicha alternativa, pero por otro lado hay quienes sugieren que deben suministrarse incluso como tratamiento de primera línea. Desde la Federación creemos que esta última opción debería descartarse”, agrega Andia.

Pero estas no son las únicas alertas relacionadas con el uso de las gliptinas. La Agencia Estadounidense de Medicamentos (FDA) anunció el año pasado que adelantaba investigaciones para confirmar el posible aumento del riesgo de pancreatitis y la detección de células precancerosas en el páncreas debidos al uso de estos medicamentos, y desde 2011 el Instituto Catalán de Farmacología (España), que además colabora con la Organización Mundial de la Salud en la investigación en farmacoepidemiología, advirtió que “las supuestas ventajas que les atribuyen de reducir la concentración de hemoglobina glicosilada son bastante dudosas”.

En Colombia, a pesar de que el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) emitió dos alertas en 2013 sobre estos medicamentos, es poco el impacto que ello ha tenido en los consultorios. En marzo del año pasado, al parecer en respuesta a la alarma dada por la FDA en Estados Unidos, el Invima aseguró que existían algunos reportes que asocian a este grupo farmacológico (donde se en cuenta la exenatida, la sitagliptina, la saxagliptina, la linagliptina y la vildagliptina) con un aumento del riesgo de pancreatitis y les recomendó a los médicos que advirtieran a sus pacientes que los consumían sobre estos posibles efectos. La Federación Médica asegura que son pocos los enfermos que conocen esta realidad y si la conocieran seguro elegirían continuar con el tratamiento tradicional.

Fuente: Angélica María Cuevas Guarnizo / elespectador.com

Publicado en Noticias e Investigación

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