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Gatos y perros diabéticos: peligro latente

Aunque lo ignoremos, tanto felinos como canes pueden desarrollar una diabetes de diferente clase y, como los humanos, necesitar un tratamiento especial.

Por lo general, los perritos tienen un tipo de diabetes y los felinos otra. De hecho se trata de un trastorno hormonal frecuente, y por ello la necesidad de regulación y control de la cantidad de azúcar en sangre de las mascotas.

“Cuanto antes se diagnostique y realice el tratamiento, mejor será el pronóstico de vida del animal”, detalla la médica veterinaria Laura Silvia Schiaffino (docente de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de Rosario). Todas sus respuestas en esta nota.

Lo que tienes que saber

¿Es más común a cierta edad o en algunas razas en particular?

En el caso de los perros, su incidencia es mayor en las hembras de entre 7 y 9 años. Las razas más propensas a desarrollarla son: beagle, caniches, cocker spaniel, dachshunds, schnauzer miniatura, pug, teckel, terrier, samoyedo, golden retriever, pinscher miniatura, entre otras.

En el caso de los gatos, todos son susceptibles a sufrir esta patología. Se observa una alta incidencia en birmanos, burmés, siamés y europeos comunes.

Tiene un riesgo más elevado en los gatos obesos y los que tienen una alimentación desbalanceada. También los que reciben tratamiento con corticoides, pues se deteriora el páncreas y crea insuficiencia para producir insulina, al igual que los que consumen anticonceptivos para evitar la preñez.

¿De qué tipo de diabetes se trata?

- La diabetes mellitus es una enfermedad endócrina bastante frecuente en los gatos y tiene unas características muy diferentes en relación a los perros, tanto en su presentación clínica como en su diagnóstico o tratamiento. Se clasifica en:

- Tipo I (dependiente de insulina): se caracteriza por la destrucción de las células productoras de insulina. Es más frecuente en perros, esencialmente en hembras. Se produce por deficiencia de insulina y requiere tratamiento con esta hormona.

- Tipo II (insulinorequirente, no insulinodependiente): se caracteriza por resistencia a la insulina, la hormona no efectúa adecuadamente su función. Es más frecuente en los gatos machos adultos, viejos o castrados.

- Secundaria: está asociada a otros trastornos, por producción o administración de sustancias que obstaculizan a la hormona insulina.

En los perros la diabetes se presenta algo distinta que en los gatos. En ellos es análoga a la de las personas, porque poseen numerosos factores predisponentes y padecen principalmente la diabetes tipo II.

¿Cuáles son los síntomas que deben alertarnos?

- Los signos clínicos relevantes son: aumento de apetito y sed, mayores volúmenes de orina emitida o pérdida de peso. Si una mascota los presenta, conviene consultar con un médico veterinario.

¿Qué tratamientos existen?

- Una vez revelada la diabetes en la mascota (perro o gato), es importante admitir que continuará siendo diabética de por vida. Sus dueños deberán asumir con tolerancia los cuidados, ya que son los mismos que tenemos con una persona que padece la enfermedad.

Al igual que en los seres humanos, el tratamiento requiere de diagnósticos adecuados, medición de la glucemia, el tipo de insulina, dosis que se va a administrar y controles médicos habituales. Es único para cada paciente y está compuesto de tres bases: dieta, ejercicio y medicación.

Resulta significativo destacar que un porcentaje importante de gatos dejan de necesitar la medicación al cabo de un tiempo. Logran ser tratados con dieta y/u otro tipo de medicación.

¿Cómo es la dieta ideal para un perro o gato con diabetes?

La mejor opción es seguir estrechamente las indicaciones médicas veterinarias. La dieta debe ser alta en fibras y proteínas, y baja en grasas y calorías, sobre todo si el animal es obeso.

Fuente: losandes.com.ar

Publicado en Noticias e Investigación

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