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Cuatro síntomas que no deben relacionarse con el envejecimiento

Es común vincular ciertos malestares con el envejecimiento, como la debilidad y la pérdida de apetito. Sin embargo, estos síntomas están lejos de ser una consecuencia de la vejez y, en su lugar, representan una señal de que algo no marcha bien.

A decir de Jeanne Wei, geriatra de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Arkansas, “las personas tienen una percepción, promovida por nuestra cultura, de que el envejecimiento equivale a deterioro. Eso es algo equivocado”.

En este sentido, es un hecho que los cuerpos cambian a medida que pasan los años, pero se trata de un proceso gradual. Los cambios súbitos que relacionen problemas de memoria, mareos, pérdida del equilibrio, insomnio, entre otros, no se pueden achacar al envejecimiento normal.

Si detectas alguno de los siguientes síntomas, te recomendamos visitar a un médico. Considera que un estilo de vida saludable puede ayudarte a prevenirlos y combatirlos. ¡Presta atención!

Fatiga

Lamentablemente, los adultos mayores que experimentan falta de energía, así como cansancio prolongado, corren el riesgo de perder su independencia.

Más allá del envejecimiento, algunos medicamentos para la presión arterial, los problemas de sueño o el dolor —por mencionar algunos—, pueden provocar fatiga. Consulta otras opciones con un especialista.

Pérdida de apetito

No tener ganas de comer, así como perder peso, genera el riesgo de desarrollar deficiencias nutricionales y fragilidad, situación que eleva las probabilidades de muerte precoz.

Ante ello, es fundamental tratar problemas dentales, agregar especias a los alimentos, modificar la medicación y compartir las comidas con la familia.

Depresión

Estar triste o apático tiene profundas consecuencias, al agravar los efectos de ciertas condiciones crónicas. A su vez, la depresión tardía se asocia con ciertos padecimientos —como diabetes y cáncer— y cambios de vida, como el retiro o la pérdida del cónyuge.

En estos casos, lo mejor es recurrir a terapia cognitivo-conductual. Según Callahan, del 50 al 80% de los adultos mayores tienden a recuperarse.

Debilidad

En la mayoría de los casos, la debilidad después de los 60 años se vincula a la sarcopenia —pérdida de masa muscular y fuerza—, afección que daña a alrededor del 10% de los adultos mayores.

Este padecimiento puede tener efectos negativos sobre el equilibrio, la movilidad y la resistencia. Por ello, la actividad física es una buena solución. Lo ideal es enfocarse en ejercicios de resistencia y fuerza, así como llevar una buena nutrición —con cantidades adecuadas de proteína—.

Fuente: CNN Salud

Publicado en Síntomas

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